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La fe es un regalo de Dios





“Todo el que escucha lo que dice el Padre 
y aprende viene a mí” 
(Jn 6,45)  

Abre tu corazón a la Eucaristía y comienza a amar  
El Padre empuja hacia Jesús porque éste es su don, la expresión de su amor a la humanidad.
Lo mismo hace el Espíritu.
Quieren compartir con nosotros su alegría; nos dicen que sólo una persona puede dar sentido a nuestras vidas: Jesús.
Quien oye estas llamadas empieza a caminar hacia algo nuevo. Pasa hoy por la vida haciendo el bien, es la mejor manera de decir a todos que vas con Jesús.    

Quiero pasar mi vida escuchándote, mi Dios. 

Insiste el Evangelio de San Juan en recordarnos la importancia de la fe.
La fe no sólo nos conduce a la vida eterna, la fe nos da vida eterna ya, en esta tierra, en este momento, aunque sea de forma parcial.
 “Gracias Señor, por la vida, por la esperanza, por el amor”
Nadie puede presumir de la fe frente a los demás. 
La fe es un regalo de Dios:
“Nadie puede venir a mí, si el Padre no lo atrae”. 

Dios atrae a todos; en todos ha puesto la sed de la vida eterna, el hambre de su amistad.
Pero podemos resistirnos a esta atracción.
Podemos acallarla, podemos dejarla para mañana...

El pan de la Eucaristía es anticipo de la fiesta que Dios prepara a todos sus hijos…Ç
Gracias, Dios, por este pan.
Gracias, por esta esperanza.

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