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Esperando la llegada del Espíritu Santo




"Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, 
que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad" 
(Jn 14,16-17)


Jesús no nos abandona, no nos deja huérfanos.  

Nos concede la gracia del Espíritu para ayudarnos.  

¡No estamos solos! 

Te damos Gracias, Dios Padre Bueno y Misericordioso
porque Tú nos amas y tu Amor permanece siempre.
Te damos Gracias porque Tú nos defiendes a cada instante
con la ayuda de la Fuerza del Espíritu Santo.
Tu Espíritu, Dios Padre nuestro, nos guía en la vida
por el camino de la Verdad y la Salvación
y a través de tus mandamientos llenos de Amor.
La Luz de tu Espíritu nos permite verte en los asuntos diarios.
¡El vive dentro de nosotros y nos habla al corazón!
Ten Misericordia de nosotros y no permitas nunca
que nada ni nadie nos separe de tu Amor,
y haz que cada día crezca más al compartirlo con los demás.
Te damos Gracias, Dios Padre nuestro,
porque la Verdad de tu Palabra y la Luz de tu Espíritu,
nos llenan la vida de optimismo, alegría y esperanza.
Ten Misericordia de nosotros, Dios nuestro,
y abre siempre nuestros corazones a la Fuerza de tu Espíritu,
ya que Él permanece junto a nosotros, nos guía, nos anima,
nos consuela, nos fortalece y nos defiende en nuestra vida.
Te pedimos, Dios nuestro Misericordioso, que tu Espíritu Santo
ilumine y guíe siempre nuestras decisiones y nuestros actos,
para que Él siempre sea el Fuego que dé calor a nuestro corazón
y nos impulse a propagarlo por el mundo para llenarlo de tu Amor.

 

Abre nuestro corazón, Jesús, a tu Espíritu.

Donde está el Espíritu, no hay soledad ni aburrimiento.

Donde está el Espíritu, la vida y la alegría se ensanchan.

Donde está el Espíritu, la valentía y la humildad se alían.  
Donde está el Espíritu, crecen la justicia y la paz. 

Donde está el Espíritu, sentimos tu presencia amorosa.

Donde está el Espíritu, la fe mueve montañas.  
Donde está el Espíritu, la esperanza vence a la muerte.

Donde está el Espíritu, el amor es capaz de dar la vida. 

Abre nuestro corazón, Jesús, a tu Espíritu.

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