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Perseverar

 

 

“Yo os daré palabras y sabiduría  a las que no podrá hacer frente  ni contradecir ningún
adversario vuestro” (Lc 21, 12-19)

Jesús anuncia las persecuciones de la comunidad cristiana y le asegura la protección incesante de Dios, si persevera en su vida y testimonio. En los momentos de prueba, persecución, acusaciones falsas, confía tu causa al Señor, verás que el Espíritu Santo pone en tu boca las palabras adecuadas y la fuerza necesaria para afrontar esa situación. “La cruz, sobre todo los cansancios y los dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es fuente de maduración y de santificación” (Gaudete et exsultate, 92)

Quien sigue a Jesús sabe que será perseguido pero no tendrá que preparar su defensa. El mismo Jesús se ocupará de defenderlo: no lo abandonará sino que lo acompañará y pondrá sus palabras en su boca y su sabiduría en su corazón que nadie podrá hacer frente. Así es el amor de Dios.


Ser testigos cuando haya persecuciones. En las cárceles y ante reyes y gobernadores no silenciar la Palabra, no callar Su nombre. Gritar fuerte con la vida a quien da sentido y esperanza. Sin preparaciones ni sabiduría humana. Vencer el odio con perseverancia.

Señor, te confío mi vida, con todo el amor de que soy capaz. No quiero tener otro deseo que hacer tu voluntad. ¡Hágase! Lo que tú quieras, donde tú quieras, cuando tú quieras, como tú quieras…

Una vez que se le conoce a Él, que se hace del Evangelio proyecto, que se responde a la llamada aceptando la misión, no hay nada ni nadie que pueda parar el testimonio, el compromiso con la justicia, la lucha por la verdad, vivir lo que Él nos propone. Al dar testimonio, ser testigos, nuestra confianza en la adversidad está puesta en Él, sólo en Él.


«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»
Lo importante no es hacer una cosa bien, sino que nuestra vida sea reflejar la presencia de Dios. Por eso nos cuesta tanto perseverar porque olvidamos que la vida es una entrega en cada momento que nos lleva a la esperanza.

La vida convence más que mil discursos. Estos son tiempos en los que urge expandir el bien y la fe, más con obras y actitudes concretas, que con palabras..., es la acción del misterio de la comunión de los santos.


"Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."
Permanecer, fijar nuestros pies en roca firme, en tiempos de desolación no hacer mudanza, es la decisión de defender la esperanza. Perseverar es seguir creyendo aunque no haya evidencias ni certezas. Nos salva creer aunque todo a nuestro alrededor se tambalee. Esa es la invitación del Señor en estos días inciertos. No vivamos con miedo en medio de lo que nos supera, sino invoquemos a Aquel que nos acompaña todos los días de nuestra vida.

Perseverancia

Cuando falten las fuerzas,
tú serás el sustento.
Cuando olvide el porqué,
tú serás la memoria.
Cuando pierda las ganas,
tú serás el aliento.
Cuando vacile la fe,
tú serás la respuesta.
Cuando añore la alegría,
tú serás el horizonte.
Cuando necesite valor
tú serás el escudo.
Cuando tema el rechazo
tú serás el abrazo.
Cuando confunda el camino,
tú serás la guía.
Cuando quiera rendirme,
tú serás el freno.
Cuando me aturda el ruido
tú serás el silencio.
Cuando ignore el amor
tú serás la pasión.
Cuando derroche los motivos
tú serás la última reserva.

Y, siendo tú mi todo,
nada más hará falta
para seguir adelante.


(José María R. Olaizola, SJ)


 

 

 

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