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Somos enviados



“¡Poneos en camino!” 
(Lc 10,1-9).  

Celebramos la fiesta de los santos Cirilo y Metodio.
Eran hermanos y desarrollaron su labor evangelizadora en los pueblos eslavos.


“Ponerse en camino” significa que hemos de recorrer este proceso de seguimiento y discipulado.
Significa que la fe es ponerse en camino e ir por todo el mundo anunciando el Evangelio

De dos en dos.
Y surgió la fraternidad.
Poneos en camino.
Y surgió la misión.


DE DOS EN DOS

De dos en dos.
Para ser signo.
De dos en dos.
Porque es largo el camino.
De dos en dos.
Porque hay peligros.
De dos en dos.
Aunque no seamos amigos.
De dos en dos.
Para evitar protagonismos.
De dos en dos.
Para soñar distinto.
De dos en dos.

Como en los primeros siglos, renunciar a las propias seguridades afectivas, ideológicas o materiales, y salir a anunciar al mundo el Evangelio del amor, la paz, la verdad, la justicia, la vida y la libertad, sigue siendo revolucionario.

Ante un planeta que espera el mensaje de Jesús, no nos quedemos en el lamento vacío relamiendo viejas heridas, sino en mirar cual remanente al Pastor, anunciar, con palabras y con la propia vida lo que Él hizo en tu vida

Andar por la vida
portando tu mensaje y buena nueva;
andar erguido
a pesar de las inclemencias del camino;
andar de frente
sin temor a tormentas y huracanes;
andar tranquilos
aunque haya lobos escondidos.

Ir sin bolsa,
para aligerar la marcha;
sin monedas,
para que no hagan mella en el alma;
ligeros de equipaje,
sólo con túnica y sandalias;
pero llenos de paz
gozada y derramada.

Detener el paso
y descansar de agobios y penas;
saludar y dialogar
cada día con quienes van y vienen;
entrar en las casas
y compartir alimento y corazones;
lavarse el polvo
y cicatrizar las heridas.

Y de madrugada,
volver a salir a los caminos y a las plazas,
hacerse el encontradizo
y rozar con ternura
a los que pasan;
y agradecer el camino y sus historias
respetando
las costumbres y las sorpresas...

Cada día,
caminando por la vida
protegido por tu manto y sombra
me siento más hijo,
más discípulo, más enviado,
más ligero,
más lleno de alegría,
más encontrado.

Y regreso, muy contento,
a contarte mi aventura.

Florentino Ulibarri



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