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El secreto está en lo pequeño



“Un hombre echa semilla y duerme, 
y la semilla va creciendo 
sin que él sepa cómo”  
(Mc 4, 26-34).  

"¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios?"
Con abrir un regalo, con la inocencia del que lo espera todo, con una sonrisa agradecida, con un abrazo de amigo…
¿Y tú?

Qué grande, que maravilla el milagro de la vida.
Cómo una fuerza misteriosa impulsa desde dentro y hace brotar una diminuta semilla; cómo hace crecer de una minúscula célula un nuevo ser...
Dios sigue creando; se cuela en lo pequeño y lo transforma.

SIN SABER CÓMO
Desatas los nudos de mi corazón.
Sin saber cómo.
Acallas los aullidos de mi desesperación.
Sin saber cómo.
Te abres paso en medio de mi sinrazón.
Sin saber cómo.
Acaricias suave mi dolor.
Sin saber cómo.
 Así vienes a mi vida, Dios.
Sin saber cómo.

Definitivamente la lógica de Dios no es la nuestra.
Nosotros buscamos eficacia y resultados rápidos y Él quiere silencio y paciencia.

Donde nosotros vemos "tiempo muerto", silencio de Dios, Él ve tiempo fecundo de gracia. 



Para quien sabe esperar y confiar la sorpresa es inmensa, como la parábola de la mostaza.
La semilla más insignificante se convierte en la hortaliza más grande sobre la que uno hasta se puede cobijar, descansar y reposar. 


Así de sorprendente es nuestro Dios, escoge siempre lo pequeño, lo que no cuenta, lo que pasa desapercibido para ser instrumentos aptos de su obra.
¡Los caminos de Dios no son nuestros caminos!

No hay otra opción para los hijos de Dios que esperar con firme esperanza y humilde colaboración.

No es tanto el qué y el cuánto tengo que hacer, también hay que dejarse hacer.



Sigue el ejemplo de la Virgen María, confía en el Señor y en su Misericordia, pon de tu parte pero deja que la semilla del Señor crezca en tu interior: 
Señor que se haga tu voluntad

Qué bendición caminar por la vida libre y ligero de equipaje.
Con amor universal pero cada vez con menos apegos.
Aprendiendo a desprenderse y a quedarse sólo con lo esencial.
Sin miedo a perder, porque con Dios, todo es ganancia.

María se pasea por las almas sembrándolas de virtudes

Jesucristo es el Reino.
Él nace en la tierra buena, por obra del Espíritu Santo, y crece hasta entregar su vida por nosotros.
Su cruz es, para nosotros, el signo definitivo del amor de Dios, el árbol de salvación en el que cobijarnos.


Señor, tengo en el cuenco de mi mano un grano de trigo
Es pequeño. Parece insignificante.
Pudo caer del remolque en un bache del camino,
o perderse en el rastrojo.
Nadie habría hecho problema.
Nadie se habría enterado.
Es pequeño. Parece insignificante.

Descubierto en el suelo,
es más fácil pisarlo que admirarse,
más fácil despreciarlo que recogerlo como un pequeño tesoro.
Es pequeño. Parece insignificante.

Aquí está, en mi mano. Solo.
Sin embargo, bajo su piel tostada
encierra un secreto de vida.
En él hay espigas dormidas.

Si cada uno sembramos nuestro grano,
junto al del hermano…
tendremos muchas espigas,
despertará una nueva cosecha.

Señor, ¿Y si este grano fuera el último que queda en el planeta,
y yo el único responsable de cuidarlo?
¿Y si éste fuese el último grano de trigo que yo podré sembrar?
¿Qué voy a hacer con este grano?
¿Qué esperas de mí, Señor? ¡Di!

¿Lo encerraré en la urna de un empolvado museo, etiquetado con su nombre científico?
¿Lo ofreceré como alimento a un pájaro o a una hormiga?
¿Lo enterraré, mientras mi corazón reza por su futuro?
¿Lo sembraré?
Sí. Lo importante es sembrar.
Y confiar en la tierra que lo acoge y en Ti, Señor.
Sin que yo sepa cómo,
tu fuerza lo convertirá en una espiga.

Señor, el grano de trigo que acojo en el cuenco de mi mano
es mi vida, mi amor, mi trabajo, mi alegría, mi fe.
Señor, dame generosidad para sembrar, para sembrarme.
Dame fuerza para quitar las zarzas y las piedras,
las situaciones personales pueden ahogar mi siembra.
Dame paciencia, confianza y fe, para esperar los mejores frutos. Amén.




Comentarios

  1. Excelente reflexión, me encanta tu estilo de promulgar y promover la Palabra de Dios. Te felicito y te invito a salir adelante.

    Yo también tengo un blog de difusión de La Palabra de Dios, no con la dedicación y la constancia que tú lo haces, pero me inspiras y sobre todo, La palabra de Dios, me compromete a seguir adelante.

    Gracias por estas bellas reflexiones, esos poemas tan hermosos y verdaderos.

    De paso, te robo unos fragmentos de tus publicaciones, sino te molesta que lo haga.

    Saludos cordiales.

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