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Rema mar adentro





"Dejándolo todo, lo siguieron" 
(Lc 5, 1-11)

Jesús es quien atrae y llama...su amor nos rescata de vivir hundidos.

Jesús está cerca. Jesús te pide prestada la barca. Jesús se embarca contigo, en tus cosas, en tus asuntos.
Si tú le dejas, claro.
¿Quién es el “patrón” de tu barca, de tu vida?

Jesús se hace presente en nuestra realidad cotidiana, también en medio de nuestros fracasos, cansancios y debilidades, y nos invita a seguir adelante, apoyados en Él y no en nuestras fuerzas.

Nos llamas a dejar la orilla, aventurarnos a remar mar adentro y vivir el riesgo de la fe. Soltar amarras y buscar nuevos mares.

Rema mar adentro,
donde hay peces,
donde está la vida.
Rema mar adentro.
Donde el agua te rodea,
donde no haces pie.
Rema mar adentro.
Donde no puedes confiar en ti,
donde solo te cabe confiar en mí.

Remar mar adentro, en lo profundo, donde el encuentro con el Señor nos cambia la vida.

Es verdad: no es fácil ser testigos de Cristo hoy.
Necesitamos una fe muy grande.
Y la fe es un don de Dios.
¡Pidámosle con humildad ese grandioso don!

"Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice.
No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad.
El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra".
Benedicto XVI


Cuando Jesús está con nosotros somos capaces de hacer cosas que nos parecían inalcanzables.
Para eso hace falta Fe, y es lo que Jesús encuentra en Pedro.
Por eso un simple pescador puede extender el Reino de Dios.
Contigo, Señor, no hay imposibles

Señor, no soy nada.
¿Por qué me has llamado?
Has pasado por mi puerta y bien sabes
que soy pobre y soy débil.
¿Por qué te has fijado en mí?

Me has seducido Señor
con tu mirada.
Me has hablado al corazón y me has querido.
Es imposible conocerte y no amarte.
Es imposible amarte y no seguirte.

¡Me has seducido Señor!
Señor, yo te sigo
y quiero darte lo que pides
aunque hay veces que me cuesta darlo todo.
Tú lo sabes, yo soy tuyo. Camina, Señor, junto a mí.

Señor, hoy tu nombre es más que palabras:
es tu voz que hoy resuena en mi interior
y me habla en el silencio.
¿Qué quieres que haga por ti?

Canción del grupo Kairoi


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