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Hoy, aquí, ahora: ¿Quién soy para ti?

 


«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» 
(Lc 9,18-22)

Esta pregunta no te la haces tú, te la hace Jesús. Es desafiante; sólo tú la puedes responder.

La identidad de Jesús sólo podemos conocerla desde el misterio de su pasión, muerte y resurrección. Decir quién es Jesús precisa de una experiencia de fe profunda, de encuentro auténtico, de búsqueda sincera. ¿Quién dices tú que es Jesús?

¡Qué difícil resulta –sin la gracia del cielo– reconocer que no nos salva el dinero, ni la política, ni el poder, ni los títulos, ni la fama...!, que nos salva Jesucristo, hecho Siervo, sufriente y humillado hasta la muerte, por amor, para la vida del mundo.


Jesús es el “Mesías de Dios”, el que devuelve la esperanza al pueblo, a los pobres y marginados, a los que sufren y a los oprimidos. Jesús es el mensajero de la liberación que desde siempre Dios ha ofrecido a su pueblo. Hasta la superación del mal y la muerte, la resurrección.

Mártires por amar, por defender al prójimo, por intentar hacer realidad un mundo más justo, fraterno y en paz. La injusticia del hombre no tiene la última palabra, es Dios quien la tiene y esa palabra es Vida

Señor, dinos quien eres y que nuestra fe no vacile. Concédenos tener plena confianza en ti
Juntos andemos, Señor. Por el camino que me lleves, nada temo porque sé que caminamos juntos y tu mano me sostiene.
 
Eres el centro de la historia y del universo.
Eres mi Dios y Señor.
Eres la luz, la verdad, más aún, el camino, la verdad y la vida. 
Eres el pan y la fuente de agua viva, que satisface mi hambre y mi sed.
Eres mi pastor, mi guía, mi consuelo, mi hermano, compañero y amigo de mi vida.

 

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SAN JOSÉ

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El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015