Hoy en el Evangelio se recoge el nombre de tres mujeres que acompañaban a Jesús. Tres discípulas que, junto con los apóstoles caminaban con Él. Mujeres fieles hasta la cruz. Mujeres importantes en la primera comunidad como testigos de Jesucristo. Tres mujeres le sirven con sus bienes. Una generosidad que hará posible el anuncio y la proclamación de la Buena Noticia. El soporte económico es necesario para que la misión sea posible. No se debe invisibilizar.
"En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de
pueblo en pueblo, predicando la Buena Noticia del Reino de Dios". El
evangelista San Lucas presenta a Jesús como evangelizador itinerante, como
maestro que saca de los discípulos que le siguen, la experiencia gozosa de la
misericordia de Dios. Jesús es un peregrino que visita con alegría todos los
lugares. Jesús va siempre al encuentro. No espera. Se adelanta y se ofrece.
Tiene prisa por sembrar el gozo en los surcos del mundo. Necesitamos fijarnos
en Él si queremos evangelizar de verdad. Y hoy lo sigue haciendo a través de
nuestras vidas. El Evangelio sigue vivo en cada persona que opta por hacer de
su vida una entrega de amor. Anunciar el Evangelio es predicarlo, pero sobre
todo vivirlo. Cada día hombres y mujeres recorremos lugares animados por la fe
compartiendo alegrías y esperanzas. Vive tu fe con alegría. La tristeza quita
las fuerzas, esconde el rostro de Dios a los ojos de las gentes. Haz lo que
puedas por disminuir la tristeza de los demás.
Dame, Señor, tu Espíritu de fortaleza. Haz que mi vida se misionera de alegría. Que a todos les anuncie lo inmensidad de tu amor.
No te sientas pequeño, que no eres capaz, que eres menos que los demás. Por eso, levántate, quiere que camines a mi lado. Tenemos aún mucho por hacer.
PREDIQUEMOS EL EVANGELIO CON NUESTRA PROPIA VIDA JUNTO A JESÚS, PORQUE MUCHOS AÚN NO HAN ESCUCHADO SU PALABRA.
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