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¿Quieres ser libre?



"Si os mantenéis en mi palabra... conoceréis la verdad, 
y la verdad os hará libres". 
(Jn 8, 31-42)

Somos hijos en la verdad del amor, liberados del pecado y del temor. 
¿Quieres ser libre?

Mirar a la Cruz nos permite ver la consecuencia de nuestras idolatrías, –el amor al dinero, al poder, a nosotros mismos–.
Y si nos dejamos mirar por Él y reconocemos con humildad nuestros pecados, habitará en nosotros su Espíritu, y la verdad nos hará libres.



El trabajo, la familia, las obligaciones, las aficiones...
Tenemos muchas cosas que nos esclavizan en nuestro día a día.
¡Déjate liberar por quien te ofrece la verdadera libertad!
Porque tus ataduras no aprietan tanto como crees...

Al avanzar en el camino del amor se va ganando libertad porque va guiando, cada vez más, el Espíritu


Permanecer en la Palabra es permanecer en el Amor.
Un amor auténtico encuentra al fin palabras apropiadas para expresarlo.

Permanecer en Tu Palabra, tan viva y vivificante, ¡tan verdad!

La fe nace cuando acogemos el amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad.

Seguir a Jesús implica mantenerse fiel a su Palabra, de manera que el verdadero discípulo ya no es sólo el que cree, sino sobre todo el que escucha, vive y da testimonio de la Palabra

Quién nos iba a decir que la libertad estaba en la entrega, que rendirte es haber vencido, que sólo el amor ensancha el alma y abre prisiones y nos hace respirar a pleno pulmón.
Que nacimos del amor y estamos hechos para amar.
Que la verdad nos hace libres.

La verdad os hará libres.
El amor os hará libres.
La justicia os hará libres.
La ternura os hará libres.
La paz os hará libres.
La humildad os hará libres.
La sabiduría os hará libres.
Dios os hará libres.

La verdad te hará libre.
Porque te enfrenta al Absoluto.
La verdad te hará libre.
Porque te enfrenta a ti mismo.
La verdad te hará libre.
Porque te muestra tal cual eres.
La verdad te hará libre.
Porque te muestra vulnerable.

Cada día hay que abrir los ojos para ver más allá del propio ombligo. Despertar la conciencia ante las situaciones de injusticia, de pobreza y marginación.
Cada día activar la compasión, la empatía, el compromiso solidario.
Y pasar de las palabras a los hechos.



Le mataron un día a la hora de nona. 
Le mataron, callaron, huyeron. 
Dejaron que miedos, mentiras y falsas verdades triunfaran. 
Le matamos inconscientes protectores de intereses.
El sol, que nació para alumbrar, murió y todo se oscureció.
¿Quién espera de nuevo la luz del sol?

Andaban buscando, errantes, oprimidos, sedientos, con hambre, heridos o enfermos.
Le vieron al amanecer, mientras los pescadores volvían a tierra. 
Al encontrarle, renacían, se asombraban viéndole hacer y escuchando palabras de perdón, vida y esperanza.
Y algunos le siguieron.

Le pregunté al Señor:
- ¿Dónde están la verdad y la vida?
Él me respondió: - En mí.
De nuevo pregunté:
- ¿Y dónde estás tú?
Y dijo: - En ti.

“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.
¿Eres Tú mi verdad?
¿Camino desde lo que dijiste y viviste, Señor?
¿Eres mi todo?

Se nos invita a conocer la verdad para ser libres, a seguir las huellas del Maestro, a jugárnoslo todo; a ir más allá de lo palpable, de las certezas, de las seguridades o reconocimientos.
Sólo Él da sentido y libertad a nuestra vida.


Señor, quiero que tu voz
resuene fuerte
en lo más íntimo de mi.
Hay mucha algarabía de voces
dentro y fuera de mi.
Tú eres la Palabra.
Me gustaría escucharla
y que iluminara mi alma.
¡Que tú me modele a tu gusto!



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