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La hora de Jesús




"Intentaban agarrarlo,
pero no había 
llegado su hora" 
(Jn 7, 1-30)

Vive la vida con amor, con entusiasmo renovado, con alegría y buen humor. 
Ponle tú al día lo que le falte, dale a quien te encuentres lo mejor de ti.
Cree y crea con tu buen hacer cotidiano, un mundo mejor.

Cuando nos unimos en el nombre del Señor, cuando nos ponemos a tiro de su gracia, abandonados confiadamente en Él, y dejamos que actúe en nosotros, se hace posible lo que parece imposible.

Jesús no fue sólo un hombre bueno: es el Hijo amado de Dios.
Y sólo quien, a través de Él, conoce y ama al Padre tiene vida eterna.
No basta con ser buenos; queremos ser santos.

La hora de Jesús se acerca.
¿Cómo está tu relación con Él?
¿También eres de los que le deja de lado, con tus palabras, con tus acciones?
Reflexiona sobre cómo estás viviendo este tiempo de Cuaresma.



Jesucristo no ha venido a hacernos la vida más fácil, sino a dar sentido a nuestra existencia, también al sufrimiento y a la muerte.
Él entrega su vida para salvar al mundo, esa es su “hora” y ese es el gran "signo" de su amor, un amor que este mundo no conoce.

Todos tenemos nuestra hora.
La hora de la fidelidad hasta el extremo.
La hora del testimonio pleno de fidelidad bautismal.
La hora del testimonio de una vida vivida en medio de contradicciones.
Pero también la hora de una vida vivida en plena fidelidad a Dios.
No somos dueños de esa hora.
Pero sí somos dueños de nuestra libertad en aceptarla.
Pero sí somos dueños de dejarnos sacrificar como testimonio de Evangelio.

Jesús, ayúdame a buscarte en los momentos más oscuros de mi existencia. 
No permitas que los viva solo, sin Ti porque tu entrega no fue en vano, tu pasión conforta las mías, tu amor por mi llega hasta lo más hondo y duro de mi existencia.
Por eso, yo quiero acompañarte en tu Pasión para darte gracias, para agradecer tu amor por mi.
¿Qué puedo hacer por ti?

Hoy viernes de Cuaresma, contempla al Crucificado camino de la cruz y ofrece el Vía Crucis por todos los que en este tiempo son crucificados en los campos de refugiados, en las periferias de las grandes ciudades, o los echados a la deriva en tantas pateras que terminan su sueño de dignidad en las fosas de nuestros mares o en tantos otros lugares donde la dignidad de la persona vale tan, tan poco.

Gracias, Señor, por tu amor.
En los momentos más tristes,
cuando la angustia no para de invadirme
y las noches están bañadas de lagrimas,
es tu presencia cercana y amiga
la que me da fuerza.



Padre Bueno, conocerte en Jesús y poder comunicarme contigo por medio del Espíritu Santo es una gracia que no he sabido aprovechar.
Te ofrezco mi libertad, permite que esta oración me lleve a la experiencia de tu amor, y que esta experiencia determine mi vida, mi comportamiento, la forma en que me relacione con los demás.
Que mis debilidades no impidan que pueda darme a los demás.
Que tu Palabra penetre hondamente en mi corazón y la transmita fielmente a todas las personas que pongas en mi camino, de palabra y obra.


Padre Celestial, mi vida está en tus manos.
Ayer hoy y por siempre, estoy segura y confiada en ti.
Señor, ayúdame a saber que tú tienes todo el control.
Ayúdame a creer que tú estás trabajando en mi vida ahora mismo,
aunque yo no lo pueda ver.
Ayúdame a confiar en lo que no puedo ver,
aun cuando lo único que veo es doloroso y está todo tan nublado.

Ayúdame a saber que tú tomas control de todas mis necesidades.
Señor, gracias por escuchar mi súplica de ayuda.
Gracias por amarme tanto.
Ayúdame a creer en todas las promesas que me has dado.
Perdóname cuando dudo de ti y de tu amor.
Yo creo en ti Señor.
Perdóname cuando a veces pierdo la fe.

Aumenta en mí la fe en ti.



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