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Hoy hemos visto maravillas

 


“A ti te lo digo, 
ponte en pie, 
toma tu camilla 
y vete a tu casa.”  
(Lc 5,17-26)

 

 

El mensaje del Adviento es hoy, y siempre ante tantas rodillas vacilantes y manos temblorosas: “levanten la cabeza, ya viene la liberación”, “no tengas miedo”, “tus pecados son perdonados, levántate y anda”.

Los hombres que llevan a un paralítico tienen dos rasgos destacables. Por una parte, su iniciativa creativa. Buscan la forma de ponerlo ante Jesús salvando los obstáculos más complejos. Y, por otra, lo hacen movidos por la fe. Jesús lo sana y lo salva por ellos.

¡FIAT!
Confiar y decir Sí, 
es cooperar con los maravillosos 
planes de Dios. 
¡FE Y DOCILIDAD!

“A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.” Nos lo dice Jesús a cada uno. Es tiempo de ponernos en pie, de esperanzarnos. De creer que nuestra vida puede ser diferente. Despertarnos de rutinas, de costumbres viciadas. De excusas de que somos así. Llevamos camillas, parálisis, letargos, aplazando la cita con la plenitud demasiado tiempo. Ha llegado el que tiene poder de sanarnos y perdonarnos desde lo profundo de nuestro ser. Acojamos la salvación que está muy cerca.

Tenemos una misión: acercar a Jesús a aquellos que lo necesitan, hay que hacerlo con decisión, con fuerza, hay que romper muchos techos que lo impiden. No podemos perder la fe, hay que intentarlo una y otra vez. El encuentro con Él cambia la vida.

El encuentro con Jesús todo lo cambia y lo hace posible, a pesar de los juicios condenatorios de algunos sectores. En este evangelio debemos destacar las mediaciones humanas, pues sin esas personas que llevaron al paralítico, este no habría llegado hasta Jesús.

Se buscan "camilleros" que acerquen a Jesús a todos los "paralíticos" y a los que se sienten paralizados por cualquier causa.

Los amigos cargan con la camilla, a ellos quiero parecerme, profunda fe y compromiso con los necesitados. Una propuesta clara de anuncio del Evangelio, acompañar al que sufre, al pobre, al necesitado al encuentro con Jesús. Si hay que destruir techos que lo esconden... se hace.

Jesús es único, no tiene parangón. Sólo él tiene poder para perdonar los pecados y para curar de su postración a un paralítico. Por este motivo, ponemos nuestra confianza en él y mantiene viva nuestra esperanza. Con razón podemos exclamar: "Hoy hemos visto cosas admirables"

Vivimos un tiempo en el que la palabra amable, una mirada sonriente nos lleva a sentir que no todo está perdido, podemos sentir que la gloria habitará en nuestra tierra.

¿A qué estás esperando? ¡Levántate del sofá! ¡Sal de tu zona de confort! No te dejes arrastrar por las tentaciones del presente y ¡vive tu fe! Necesitamos gente valiente, comprometida.

María, tú eres el 'canto a la alegría' en el árido desierto y la estepa de nuestra vida. Tú nos llevas al Nuevo Sion, Jesús, entre gritos de júbilo y gozo.Modelo de fe que nos levanta de nuestras camillas. Garganta que nos invita a gritar: “¡Cristo es todo para nosotros!”.

 

Hoy hemos visto maravillas

Me entran ganas de reír.
No te lo tomes a mal, Señor.
No es falta de respeto,
pero tú, Señor, me haces reír.
Me río de tu sorpresa.
Tú entras en la escena
de la historia del mundo
y en mi vida
y lo imposible se hace posible.
Tú estás presente
y llenas el presente
de un amor tan grande
que apaga y olvida
todo el amor negado,
todo error:
lo que hice, lo que sufrí.
Y me río y canto:
El Señor hace en mí maravillas.

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