Ir al contenido principal

Primeros puestos

 


"Porque todo el que se enaltece será humillado; 
y el que se humilla será enaltecido".  
 (Lc 14,1.7-11)

 

 

La relación con el Señor, ser sus discípulos, vivir nuestra fe... está íntimamente relacionado con la humildad, con saber dejar 'pasar' delante al hermano, saber ocupar con verdad y sin ningún tipo de mérito los últimos puestos. La libertad viene de sabernos amados como somos, sin comparaciones.

Jesús conoce bien el corazón del ser humano y su ambición, pero no quiere que nos equivoquemos. A Él le atraen los corazones humildes.

Señor: que no me siente menos de lo que soy.
Tampoco más que lo que soy.
Señor: danos la gracia de ser humildes como tú,
porque queremos un mundo sin divisiones,
sin luchas, sin pretensiones.
Bendícenos hoy, con el don de la humildad.

Jesús no propone unas normas de urbanidad, una actitud de falsa humildad. Nos pide que cedamos el primer puesto para que mi hermano pueda ocuparlo. Le cedo el mejor puesto por amor y porque en ellos veo a Dios. Si la vida o las circunstancias me piden una tarea de responsabilidad, como cristiano debo aceptarla como un servicio que dura un tiempo. No es un título honorario.

El Evangelio da la vuelta a nuestra lógica y nos invita a la humidad y el servicio. La alternativa cristiana es renunciar al deseo de quedar por encima de los demás y ser capaz de ponerte a servir.


Señor, que recuerde en todo momento que la autoridad es servicio.

María, eres el ejemplo más claro de los gustos de Dios. Le gustó tu humildad; por eso te ensalzó y ahora todos te llamamos bienaventurada.  Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. 

 

 

 

Letanías de la Humildad

-Jesús manso y humilde de Corazón, …Óyeme.

-Del deseo de ser estimado*,…Líbrame Jesús

-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,

-Que otros sean más estimados que yo,…Jesús dame la gracia de desearlo 
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse, 
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso, 
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil, 
-Que otros sean preferidos a mí en todo, 
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda.

Cardenal Merry del Val


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Señor, enséñame a orar"

“Cuando oréis decid: “Padre”  (Lc 11,2).    Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan: ¿De dónde le nace tanta vida al Maestro? Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos.   Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba!   ¿Cuántas veces has dejado de orar? Por dejadez, desánimo...hay mil causas. El Padre es bueno, te espera paciente y sabe que en el fondo de tu corazón anhelas estar cerca de Él. Dile confiado: "Señor, enséñame a orar" En este mundo a veces tan chato y funesto donde pareces no estar, Señor, enséñanos a orar.  Sí, enséñanos a orar, a tener claro y a recordar que somos tuyos y no nuestros. Orar es conectar con la raíz del ser; es entrar en la onda del Padre, sin...

SAN JOSÉ

Salve, José, amante y tierno padre. Salve, guardián de nuestro Redentor. Esposo fiel de tu bendita Madre y salvador del mismo Salvador. Al buen Jesús pudiste ver sin velo y sobre ti sus miembros reclinó. Al Hacedor de tierra, mar y cielo con cuánto amor le besas y te besó. ¡Oh, qué feliz el nombre de Hijo que dabas! Ninguno fue por Dios tan encumbrado como tú, José. ¡Oh, fiel guardián de nuestro Redentor! Dichoso aquél, José, que tú proteges y el que con fe te invoca en la aflicción, jamás, jamás lo dejas sin amparo y protección. ¡Oh, San José, amante y tierno padre, santo sin par y espejo de virtud! Haznos amar a la divina Virgen y a nuestro Dios y Salvador. “Protege, oh bienaventurado José, protégenos en nuestras tribulaciones. Defiéndenos de las asechanzas del demonio, protégenos con tu patrocinio, y ayúdanos y sostennos con tu auxilio para que podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza”. (León XIII)

Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015