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Sígueme




“Maestro, te seguiré adonde vayas” (Mt 8,19).

Jesús no engaña.
Quien quiera seguirlo tendrá que aprender a entregar la vida y a caminar sin casa ni techo fijos. 
Dedica varias horas a caminar.
Aprende lo que el camino (Jesús) te enseñe.

Juntos andemos, Señor.
Por donde tú vayas, iré yo.

TÚ, SÍGUEME
Seguirte.
Sin saber exactamente dónde.
Seguirte.
Sin saber exactamente cómo.
Seguirte.
Sin saber exactamente por qué.
 Seguirte.
Sólo porque tú me lo dices.


Maestro, te seguiré adonde vayas;
Maestro, dedicaré un tiempo cada día a estar contigo;
Maestro, me gustaría comprometerme con una buena causa;
Maestro, voy a compartir una parte de mi dinero;
Maestro, quiero seguir el camino que Tú me señalas:
Maestro, lo que más quiero en esta vida es ...

Pero, Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre;
déjame terminar primero la carrera o la oposición;
déjame criar primero a mis hijos;
déjame pagar primero la hipoteca;
déjame que antes resuelva todas mis dudas;
déjame ....

Señor, Tú me llamas y yo pongo excusas;
y tú vuelves a decirme: "Tú, sígueme".
Acompáñame, Señor, en esta jornada,
para que sepa aprovechar cada momento,
para seguirte, escucharte y hablarte,
para comprometerme y compartir;
para disfrutar la vida y entregarla del todo.
 Amén.


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