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Pedir con fe


 

“Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. (Jn 14, 7-14).


Es tiempo de pedir con fe.

Quien te ve a ti, Jesús, ha visto a Dios Padre.
Tus palabras son las palabras creadoras del Padre.
Tus milagros reflejan el poder salvador del Padre.
Tus lágrimas brotan de los ojos compasivos del Padre.
Tu perdón nace del corazón misericordioso del Padre.
Tu muerte en la cruz revela el amor generoso del Padre, 
que no se reserva lo más querido, que se entrega del todo.
Tu resurrección es un soplo de la vida del Padre,
que renueva a cada persona y al universo entero.

Gracias, Jesús, por derribar nuestras ideas de Dios, 

tan cortas como nuestros miedos y deseos.
Gracias por revelarnos el verdadero rostro de Dios.
Gracias por salvarnos del miedo a Dios y al futuro.

Señor, transforma mis sentimientos, 
pensamientos y comportamientos;
a fin de que, unido a ti, mi vida sea también 
transparencia de las palabras, la fuerza, 
el perdón y el amor del Padre.”


 

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María,

Tú empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber.

Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. 

Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.

Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.

Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.

Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo.

Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,

tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría

debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios

que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén

San Juan XXIII


 EN EL PRIMERO DE MAYO, REZAMOS POR LOS TRABAJADORES, POR LOS DESEMPLEADOS, POR LOS EMPRESARIOS, POR LOS RESPONSABLES DE LA ECONOMÍA...

Señor, haznos solidarios con los trabajadores y ayúdanos a defender justamente los intereses de todos ellos.

Señor, haznos solidarios con los que miran con preocupación o miedo su futuro, por las consecuencias que pueda traer el coronavirus.

Señor, haznos solidarios con cuantos trabajan comprometidamente por construir una sociedad más equilibrada, más acogedora y más fraterna.

Señor, haznos solidarios con los que no tienen trabajo, compartiendo con ellos los frutos del nuestro.

Señor, haznos solidarios con los desempleados, creando, siempre que podamos, puestos de trabajo.

Señor, haznos solidarios con los empresarios que se esfuerzan por mantener y crear puestos de trabajo.

Señor, haznos solidarios con las instituciones públicas y privadas que trabajan para que el trabajo llegue a todos con dignidad.

Señor, haznos solidarios con los que luchan por orientar el trabajo, no hacia los intereses de unos pocos, sino hacia el bien de todos.

Señor, haznos solidarios con los explotados y humillados en el trabajo: niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, emigrantes...

Señor, haznos solidarios con los que empeñan su vida en soñar y ofrecer ámbitos de trabajo más dignos, más respetuosos, más alegres, más eficaces...

Señor, haznos solidarios con tu obra creadora, colaborando contigo en la recreación y en la conservación de la naturaleza.

 



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