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¡Poneos en camino!

 


"¡Poneos en camino!" 

(Lc 10, 1-9)

Hoy fiesta de san Lucas, autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles.  Reconocido por todos como el evangelista que mejor revela el rostro humano, manso y misericordioso de Dios. Y es el que, también nos recuerda que la oración para un auténtico apóstol, no debe ser entendida sólo como un "apoyo" a la misión: "rogad al dueño de la mies que mande obreros a su mies", sino que es también y sobre todo parte integrante de la misma misión. Orar es ya misión, la misión tiene su comienzo en la oración.
De igual modo Lucas, advierte en su evangelio que la vida cristiana, consiste en “ponerse en camino”, es decir, seguir a Jesús como proceso de configuración con él.

Jesús envía a los discípulos a la misión con una tarea: prepararle el camino, dar testimonio de él y anunciar la buena nueva del reinado de Dios. Lleva en tu corazón la paz de Jesús y no dejes que las dificultades y hostilidades de la vida apaguen tu gran deseo de seguir a Jesús. 

El Señor los envía de dos en dos. A donde él pensaba ir. Faltan obreros porque la mies es mucha, pero lo importante es ponerse en camino. Lanzarse a los senderos de la historia, el mundo, la misión. La aventura es arriesgada, pero el Reino es más fuerte.

Jesús nos envía a predicar su palabra y llevar la paz a los corazones de los hombres y mujeres de nuestro entorno. Quién se afianza a su Palabra lo demás se le dará por añadidura.

"El Evangelio nos invita a acumular el amor, más que los bienes. Y nos asegura que el amor nos salva" (Vincenzo Paglia)

Algunos solo leerán el Evangelio que vean en nuestras vidas. 

 

Que redescubramos en este día la importancia de vivir una vida sencilla, humilde, en oración y juntos a los hermanos, como las mejores señas de identidad en nuestro seguimiento a Cristo.

 


Envíame, Señor. 

Llévame dónde Tú quieras, por dónde Tú quieras, y cuándo tú quieras. 

Estoy en tus Manos.

Señor, nos has llamado de nuevo. No por ser los mejores, ni los más listos, ni los más fuertes. 

Nos llamas porque nos quieres, porque quieres hacernos felices. 

Confiaste en nosotros, te vuelves a fiar, a pesar de que no lo hicimos todo bien. 

Nos llamas y nos envías: ¡Poneos en camino!

Tenemos miedos y a veces nos cansamos, nos asalta la duda, la tentación y no encontramos sentido al trabajo. Mucha gente no nos entiende, nos crítica y llega el desánimo. 

Tú nos lo habías advertido: “Os envío como ovejas en medio de lobos”.
Danos una mirada limpia para ver el mundo como Tú lo ves: como un gran campo que necesita obreros, brazos dispuestos a trabajar, corazones abiertos para amar, pies que acorten las distancias…
Nos dices: “No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias”. 

Lo importante es que te llevemos a Ti, que sintamos la alegría de ser tus amigos, que transmitamos, con la humildad de sentirnos pecadores, que Tú estás cerca y que contigo llega la Paz a nuestra vida.
Responder a tu llamada es lo mejor que podemos hacer. 

Será motivo de alegría para nosotros y de felicidad para muchos. 

Gracias por esta nueva llamada. Gracias por todos los que te responden y me animan a decirte: "Estoy dispuesta. Estoy dispuesto".

Envíame sin temor, que estoy dispuesto.
No me dejes tiempo para inventar excusas, ni permitas que intente negociar contigo.
Envíame, que estoy dispuesto.
Pon en mi camino gentes, tierras, historias, vidas heridas y sedientas de ti.
No admitas un no por respuesta
Envíame; a los míos y a los otros, a los cercanos y a los extraños a los que te conocen y a los que sólo te sueñan y pon en mis manos tu tacto que cura, en mis labios tu verbo que seduce; en mis acciones tu humanidad que salva; en mi fe la certeza de tu evangelio.
Envíame, con tantos otros que, cada día,
convierten el mundo en milagro.

 

José Mª Rodríguez Olaizola, sj


 

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