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¿Cómo vivimos la fe?


"¡Ay de vosotros!" 
(Lc 11, 47).

La historia ha cambiado poco.
A los que mientras vivían amargamos la vida, después de muertos les dedicamos una calle. 
Hace falta que una persona muera para que se le reconozcan sus valores.
            “Señor, danos un corazón abierto
             para reconocer la bondad de cada persona”
            “Enséñanos a acoger a los profetas que nos envías
             para hacernos ver nuestros pecados
             y enderezar la vida hacia la felicidad”

Los juristas y fariseos tienen la llave del saber, pero ni entran, ni dejan entrar.
En nuestras manos está la posibilidad de vivir la fe y transmitirla a otros.
Y a veces ni la vivimos ni la transmitimos.
¿Cómo vivimos la fe?
¿Cómo la podemos transmitir?

Jesús muestra cuál es la auténtica postura de amor frente al mero cumplimiento externo de normas y ritos, que asfixian a la persona.
No juzgues a las personas por sus apariencias externas, porque te equivocas casi siempre.
 Lo que agrada a Dios es un corazón humano, sincero y compasivo.
Tú, Señor, eres el camino del amor que avanza en medio de nosotros.
Tú llamas a todo ser humano para que vaya a ti, fuente de Vida.  

Señor Jesús, ayúdame a entrar decididamente, por la puerta del Evangelio.
Llevo mucho tiempo siendo cristiano, pero no acabo de pensar como Tú, sentir como Tú, rezar como Tú, arriesgar como Tú, tratar a los pobres como Tú, renunciar como Tú, compartir como Tú, entregarme como Tú...
En definitiva, no me atrevo a amar como Tú.
Qué tu Espíritu me dé el empujón que necesito para vencer la pereza y la mediocridad, y entrar cada día con mayor profundidad en tu Reino.

Ayúdame a ser puente que abra camino.
Qué nunca sea muralla que cierre el paso.
Para que muchas personas, algunas muy cerca de mí, que buscan la fuente de la felicidad y de la alegría, puedan encontrarse contigo, puedan descubrir y vivir que Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida.

 Amén.

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