El Dios de los vivos
“No es Dios de muertos, sino de
vivos;
porque para él todos están vivos”
(Lc 20,38)
Jesús afirma que la resurrección no es una simple
continuación de la vida, sino una vida nueva y distinta, una vida de plenitud.
Jesús te invita a asumir tu compromiso por la vida porque el Dios en el que
crees es un Dios de vivos.
Es el Dios de la Vida.
Dios nos sorprende continuamente con su amor
Jesús es el amor, es la Alianza,
Él mismo es la Vida y la Resurrección
Resucítame, Señor, con tu Espíritu.
Vivifícame, Señor, con tu Espíritu.
Transfórmame, Señor, con tu Espíritu.
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.
Para ser testigo de la vida en el mundo.
Señor: fortalece la esperanza de quienes han perdido a personas amadas.
Y de quienes tienen miedo a la muerte
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