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¡Hay que ponerse en camino!




"¡Poneos en camino!"
(Lc 10,1-12)


Alegres en la fe y llenos de esperanza nos quiere Dios.
Compartiendo los bienes, el pan y el vino, la fiesta de la vida.
Construyendo en un mundo nuevo la paz y la justicia.
Celebrando que el reino de Dios está cerca.
Evangelizar ha de ser un testimonio de vida para ser creíbles.

“El gozo en el Señor es vuestra fortaleza”. (Nh 8,10)
No podemos dar testimonio de nuestra fe si no la vivimos con alegría, si no manifestamos el gozo de creer.
Cristo, alegría del mundo, llévanos a participar gozosamente de lo fraterno, de la pertenencia al pueblo de Dios.

"Los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos". 
No podemos esperar.
El envío también es para nosotros.
Llamados a salir, a proclamar.

"¡Poneos en camino!"
Nada de quedarse quietos.
La Palabra nos 'quema'.
Los seguidores de Jesús no somos de sofá, somos de calle.

¡Hay que ponerse en camino!
La gente necesita a Jesús
Con el hermano el camino es más fácil, más llevadero.
Hay que jugársela por el Reino

Envíanos a anunciar tu Reino ligeros de equipaje y con el corazón lleno de paz.
Haznos a todos discípulos misioneros.

Estos días que tantas iniciativas misionales se están poniendo en marcha, conviene no olvidar que nosotros, los discípulos misioneros de Cristo, somos corderos en medio de lobos. 
Y no queremos ser otra cosa. 


La misión no la hacemos nosotros ni nuestros esfuerzos.
Somos llamados a ir llevando nada, con la paz en los labios, la gratitud en el corazón, el anuncio en cada palabra y el Reino como un don.

No hay tarea más urgente e importante, ni mayor gozo en esta tierra, que el anuncio del Evangelio, dando testimonio del paso del Señor por nuestra vida, de la maravilla de su amor y de su misericordia.

Apóstol

Vamos, amigo,
no te calles ni te achantes,
que has de brillar
como fuego nocturno,
como faro
en la tormenta,
con luz
que nace en la hoguera de Dios.
Vamos, amigo,
no te rindas ni te pares,
que hay quien espera,
anhelante, que compartas
lo que Otro te ha regalado.
¿Aún no has descubierto
que eres rico para darte a manos llenas?
¿Aún no has caído en la cuenta
de la semilla que, en ti,
crece pujante
fértil, poderosa,
y dará frutos de vida y evangelio?
Vamos, amigo.
Ama a todos
con amor único y diferente,
déjate en el anuncio
la voz y las fuerzas,
ríe
con la risa contagiosa
de las personas felices,
llora las lágrimas
valientes del que afronta la intemperie
Hasta el último día,
hasta la última gota,
hasta el último verso.
En nombre de Aquel
que pasó por el mundo
amando primero
(José María Rodríguez Olaizola, SJ)



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