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Señor, que sea luz





“¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín 
o debajo de la cama, 
o para ponerlo en el candelero?” 
(Mc 4,21)  


Jesús es la luz que ilumina en medio de la humanidad; se hace presente en los caminos; conecta con la esperanza escondida de todo ser humano. 
¿Qué es tener luz? 
¿Acaso no es tener lleno de ternura el corazón y dispuestas las manos para realizar algo a favor de los seres humanos, de los más pobres?  
Tener luz es ser conscientes de ser amados por Dios. 
Esta certeza quiere Jesús que la comuniquemos en la tarea misionera de cada día.  

Vive como hijo de la luz; escucha y acoger la luz de los otros  

El cristiano debe convencer por su modo de vida y por su humanidad. 
En nuestros días y en nuestra sociedad convencen los que hablan de Dios con sus obras de perdón y generosidad. 
Ser cristiano supone poner en práctica valores evangélicos como si estuviesen grabados en nuestro ADN. 
Las palabras no convencen; convencen los hechos. 
Las grandes ideas, si no van envueltas de amor, don pura palabrería.  
• Señor, que sea luz.

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