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Ser coherente es un don de Dios




“¡Que no falte entre vosotros la sal, 
y vivid en paz unos con otros”
 (Mc 9, 50)


Escandalizar es tan fácil que muchas veces ni somos conscientes de ello. 
Si nuestra vida no se basa en la coherencia, fácilmente caemos en el hacer y pensar «del mundo». 
Incluso lo llamamos «integración». 
A veces nos integrarnos tanto que perdemos la coherencia con el evangelio. 
Escandaliza la falta de amor, el vivir según los esquemas empresariales sin alma, el perder el contacto humano con los que tenemos cerca.



Los cristianos incoherentes hacen mucho mal
Para vivir con coherencia cristiana es necesaria la oración, porque ser coherente es un don de Dios

- Señor, perdona nuestras incoherencias.


Seguir a Jesús requiere sacrificio y superación de todo lo que rompe la comunión, y destruye la fraternidad. 
La amistad ha de ser un elemento esencial en la comunidad, que debe anunciar la paz recibida del Resucitado.


Cada día me acerco a tu fuente, Señor, para aprender a amar. 
Tu Espíritu me acompaña.  

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