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Mostrando entradas de abril, 2025

Conocer

  "Yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado." (Jn7,1-2.10.25-30).  Es el conocimiento personal de Dios el que nos salva y nos renueva. Oímos muchas palabras cada día, las decimos, nos las dicen, las escribimos, las leemos. Pero pensar no es lo mismo que estar con alguien y dialogar. Nos salva la cercanía, el activar la confianza y el compromiso. Por eso Jesús nos muestra el verdadero rostro de Dios porque nos habla, no de ideas, sino de su Abba, su Padre. Con un amor y un cariño que acerca el corazón de Dios a cada uno de nosotros. El círculo se estrecha en torno a Jesús, planea la amenaza de muerte. El evangelio nos habla de un Jesús perseguido, amenazado, que sigue cumpliendo su misión al tiempo que evita llamar demasiado la atención. Quieren agarrarle; van a por Él, pero todavía no ha llegado su hora. Sus propuestas no gustan, mueven privilegios. No aceptan sus mensajes, ni de Dios ni de las relaciones entre los hombres y mujeres que propone....

VIVE

  «El Padre que me envió,  él mismo ha dado testimonio de mi»   (Jn 5,31-27). Cuando manifestamos con la vida que nuestra mayor tarea es anunciar la buena nueva al mundo, no mostramos que somos mejores que los demás o que hacemos las cosas por nosotros, sino que él nos ha elegido para hacerlo. Jesús es el enviado del Padre, y pide nuestra fe, nuestra aceptación.Es Hijo amado y que ama al Padre y da testimonio de este amor con la entrega de su vida. Su vida es testimonio lleno de verdad de Dios que nos ama. Él es la revelación definitiva, para siempre y total. Jesucristo es testimonio del amor infinito de Dios, que nos salva. Extiende tu mano, ¡abre tu mente, acepta, cree y VIVE! ¿Creo en las palabras de Cristo? ¿Las leo y las escucho con atención? "¡Y no queréis venir a mí para tener vida!"  El respeto que Dios tiene a nuestra libertad es total. Nos dejar irnos de casa con nuestra parte de la herencia y nos deja volver y celebra una fiesta por nosotros. Pero sufr...

De la muerte a la vida

  "Quien escucha mi palabra  y cree al que me envió  posee la vida eterna  y no incurre en juicio."   (Jn 5,17-30). En Cuaresma, la mirada de Dios, contempla y diseña cada detalle en la vida de cada uno de nosotros sus hijos, para realizar sus maravillosos designios divinos. Las palabras de Jesús recogidas en el cuarto evangelio son meridianamente claras. Lo esencial está en creer la palabra de Jesús y creer en quien lo envió. Tan esencial es que esta fe, anunciada, celebrada y vivida, otorga a quien la profesa, la plenitud de vida: la vida eterna.   Que se haga tu voluntad, Dios mío, y no la mía. Enséñame a renunciar, a ser flexible, a acoger tus proyectos. Guía mi voluntad por los caminos de tu amor y misericordia, Hazme obediente a tu Palabra, a tus deseos. Dame, Dios mío, un espíritu de servicio,  ya que Tú eres mi Dios y Señor que te entregaste por mi  y me diste ejemplo para que siga tus huellas. Amén Jesús tiene asumid...

38 años

  «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». (Jn 5,1-16). Jesús llega a la piscina de Betesda. Hay un hombre que lleva treinta y ocho años enfermo. Nadie le ha ayudado en ese tiempo a entrar en la piscina cuando se mueve el agua. No se le ha dado la oportunidad. Se ha permitido que se quedé paralizado, enfermo y marginado. Es Jesús quien nos puede levantar de nuestras parálisis, de estar parados, quietos, 'atrapados'... Su Palabra tiene el poder de hacernos salir de aquello que no nos deja ser quien somos. Jesús es el único capaz de sanar nuestro hacer, nuestro vivir, nuestro ser. Su Palabra nos llena de la dignidad que tenemos, la remarca con un "levántate..." que nos mueve En nuestras postraciones, podemos escuchar al Señor, lleno de compasión y misericordia: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar". No nos quiere postrados, paralíticos, inmóviles. Nuestra condición de peregrinos nos exige estar en permanente cambio, avanzando en el cami...