Estar a su lado

 


«No necesitan médico los sanos, 
sino los enfermos. 
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores». (Mc 2,13-17).

La fe cristiana no consiste en otra cosa que seguir al Señor, que es quien llama. Y cuando llama, siempre nos sorprende: ¿Es a mí a quien llamas? Vivir nuestra fe es responder a la llamada.

La respuesta de Jesús a los fariseos es profunda: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos». Esta enseñanza nos llama a reconocer nuestras propias debilidades y a entender que la iglesia es un hospital para pecadores, no un tribunal para justos.


Jesús no llama a los capaces, sino que capacita a los que llama. Y eso nos hace a todos, perfectamente válidos para ser llamados. Así que atentos. Seguro que en el día de hoy tendremos mil ocasiones para reconocer esa llamada. En las necesidades de quiénes nos rodean. En la creatividad que nace de nuestra alegría. En el sufrimiento que despierta palabras de consuelo. En la seguridad de lo precioso y valiosos que somos, aunque nadie se dé cuenta. Llamados y validados por el amor de Dios.


"No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores"
Jesús lo tiene claro ante los pecadores. Lo primero que hace es llamarlos después de un encuentro que les cambia la vida. Luego una mesa con sitio para todos, sin exclusiones. Lugar de compartir la vida. Una fiesta estar con Él, gran alegría estar a su lado.

Desea en el silencio del corazón el encuentro con Dios. Déjate amar por El. 
Siéntate a la mesa, como uno más, 
sin creerte mejor que los demás. 
Señor, enséñame a mirar a los demás con tu misericordia y no con juicio.

 

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