ATARDECER

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Remar mar adentro

22/2/17

¿Quién es Jesús? ¿Quién es Jesús para ti?





“¿Quién decís que soy yo?” (Mt 16,15)

¿Quién es Jesús? ¿Quién es Jesús para ti?

Pedro vuelve a dar la respuesta adecuada.

Los demás salen por donde pueden para evitarse una «increpación» de Jesús.

Seguro que se quedaron de piedra.

¿Cómo puede escoger a alguien tan poco juicioso, tan espontáneo?

Jesús, que lee el corazón, sabe de la humanidad de Pedro, sabe que ama a sus amigos, aunque a veces se equivoque.

En definitiva, solo puede servir y estar al frente el que es capaz de amar.

Qué Dios encuentre en tu corazón una fe sincera



Tú eres
la brisa que alienta todas mis horas,
la lluvia que empapa mis células,
la luz que ilumina mi caminar,
el friego que acrisola mi vida entera.
La nube que nos acompaña de día y de noche,
la roca de manantiales de agua limpia y fresca,
el perfume que penetra por todas las rendijas,
el techo que nos cobija de toda inclemencia,
eres Tú.

Tú,
tienda de lona en el desierto;
flor que florece todas las primaveras;
campo de cultivo, tierra mullida;
aljibe comunal a la vera del camino.
La mano que sostiene,
la sonrisa que relaja,
el rostro que serena,
el regazo que acoge,

Tú.
Tú has puesto en lo más íntimo de mi ser
el anhelo de vivir y gozar,
el deseo de abrir mi corazón,
de contemplar la amplitud del mundo,
de conocerte más y más,
de estar en silencio... contigo.

Florentino Ulibarri



Tú eres Jesús.

En Ti, el Padre nos lo ha dicho todo, nos lo ha dado todo.

¡Hasta ahí llega la locura de amor del Padre por todos nosotros!

Tú eres quien viene a decirme quién soy yo. 
Tú, Jesús, te aproximas a mi camino, llamas a mi puerta, quieres entrar en mi historia.

Oro cuando me encuentro, contigo, Jesús.

Vivo, cuando bebo de tu manantial y me alimento de tu eucaristía. 


Hoy es la fiesta de la Cátedra de San Pedro, una Cátedra desde la que los sucesores de Pedro presiden a todas las Iglesias para que permanezcan unidas en la misma fe que un día San Pedro confesara en Cesarea de Filipo.

Damos gracias a Dios por el Papa, por su magisterio; rezamos por el Papa y por todos los pastores de la Iglesia, para que sean transparencia de Jesús, el Buen Pastor:


El Señor es mi pastor,
nada me falta.
En verdes prados me apacienta,
me conduce hacia fuentes de descanso
y repara mis fuerzas.

Conoce mi corazón y mis entrañas,
mis proyectos e ilusiones,
me guía por caminos de justicia,
me enseña los tesoros de la vida
y silba canciones de alegría,
por el amor de su nombre.

Aunque pase por cañadas oscuras
no tengo miedo a nada,
pues él está junto a mí
protegiéndome de ideologías
y huecas promesas,
de trampas y enemigos,
Su vara y su cayado me dan seguridad.

Aunque mis trabajos sean duros y urgentes
no me agobio ni pierdo la paz,
pues su compañía procura serenidad a mi obrar,
plenifica mis anhelos y mi ser,
y hace inútil todo febril activismo.

Cada día, con gracia renovada,
pronuncia mi nombre con ternura
y me llama junto a él.
Cada mañana me unge con perfume;
y me permite brindar, cada anochecer,
con la copa rebosante de paz.

El Señor es mi pastor.
Él busca a las que están perdidas,
sana a las enfermas,
enseña a las erradas,
cura a las heridas,
carga con las cansadas,
alimenta a las hambrientas,
mima a las preñadas
y da vida a todas.

¡El Señor es el único líder que no avasalla!
Él hace honor a su nombre
dando a nuestras vidas dignidad y talla.
Nada temo a los profetas de calamidades,
ni a la tiranía de los poderosos,
ni al susurro de los mediocres,
¡porque tú vas conmigo!

Has preparado un banquete de amor fraterno
para celebrar mi caminar por el mundo.
En él me revelas quiénes son tus preferidos
y cuáles han de ser mis sendas del futuro.
¡Gracias al Señor que me crea, sostiene y guía
con su presencia cargada de vida!

Florentino Ulibarri
 
- Señor, envía tu Espíritu para que guíe al Santo Padre.

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