ATARDECER

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Remar mar adentro

15/1/17

El Cordero de Dios


“Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 
Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre Él, 
ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. 
Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”. 

Gracias, Dios nuestro Bueno y Misericordioso,
porque te revelas ante nosotros para que podamos
conocerte, seguirte, amarte, servirte y alabarte.
Gracias porque Tú nos envías tu Espíritu Santo,
que nos guía y nos ilumina en cada momento,
para que podamos ver y sentir tu Presencia Divina
en medio de nuestra vida cotidiana de cada día.
¡Gracias, Cordero Divino, por quitar el pecado del mundo!
Gracias porque Tú nos llamas siempre a la Conversión,
para lograr la actitud necesaria para verte y reconocerte
a través de la escucha atenta de tu Palabra Divina,
y a través de la contemplación del Encuentro contigo,
en los momentos de Oración y a través de los Sacramentos.
Gracias por las personas que Tú pones en nuestro camino,
y que son testimonios creíbles, de palabras y obras, de tu Paz,
de tu Amor y de la Alegría de tu Buena Noticia del Evangelio.
Ten Misericordia de nosotros y danos Tú un corazón sencillo
y abierto a nuestros hermanos que más nos necesiten,
para poder verte, Dios nuestro, entre los mansos e indefensos.
Ayúdanos a contemplar tu Espíritu Santo en nuestra oración,
para así poder anunciar a todo el mundo tu Buena Noticia,
y para lograr dar testimonio de lo que oímos, vemos y sentimos
en los momentos de encuentro personal contigo, junto a Ti.
Ayúdanos a seguir cada día el ejemplo de San Juan Bautista
para anunciar a los demás tu Presencia Divina entre nosotros,
e invitar a cada persona a seguirte para encontrarse contigo.
Ayúdanos a ser testigos fieles y humildes de tu Divinidad,
en medio del mundo y entre las personas que aún no te conocen.
¡Envíanos, Dios nuestro, tu Espíritu Santo, para que seamos
valientes testigos tuyos, comunicándole a los demás lo que oímos
lo que contemplamos al escuchar atentamente tu Palabra de Vida,
y al sentirnos amados por Ti y agradecidos por la Salvación
que tan sólo Tú, Dios Bueno y Misericordioso, nos ofreces.
Amén

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