ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

19/7/16

La nueva familia de Jesús.





“El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, 
ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”
 (Mt 12,50).  
Hoy la palabra de Jesús es alabanza a todos los que quieren ser discípulos y hacer la voluntad del Padre: ¡somos su familia!   
Jesús amaba con todo el corazón a su madre y a los suyos.  Sin embargo, nunca se deja encerrar en los muros de la familia.   
Jesús tiene una familia más amplia, abierta a todos.

“Señor no dejes que nuestras familias, nuestras comunidades  y nuestros grupos se encierren en sí mismos. 
Concédenos amar como tú a los más cercanos y a los que no son de nuestra sangre”.

Para formar parte de la familia de Jesús es preciso cumplir la voluntad del Padre.
En esta familia María sobresale como la primera discípula, dispuesta a hacer en todo momento la voluntad del Padre de los cielos.
María fue la criatura que mejor cumplió la voluntad del Padre, por eso es de la familia de Jesús por partida doble: por ser la mujer que lo acogió en sus entrañas y lo dio a luz y por vivir siempre de acuerdo con la Palabra del Padre

“Gracias Jesús por acogerme en tu familia”
“Virgen María, enséñame a cumplir la voluntad del Padre”
Madre, ayúdame a ser libres como Tú para poder cumplir la voluntad de Dios.

Así viviré como miembro de la familia de los hijos de Dios.
Esa familia que nace de la iniciativa de Dios y que nos lleva a todos a tener un mismo corazón.
Por eso cumplir la voluntad del Padre es el mayor bien de los hombres.

Nunca podemos olvidar el clima de familia y confianza mutua que debemos cultivar y construir en la Iglesia.

- Gracias, Señor Jesús, por considerarnos de tu familia. Ayúdanos a sabernos tratar dignamente como hermanos y hermanas.

 La nueva familia de Jesús está abierta a la humanidad entera.   
Con los que aceptan un compromiso semejante al suyo, Jesús estrecha lazos de intimidad.   
Pregúntate ¿cuál es tu relación con los miembros de tu comunidad cristiana?   
¿Los sientes como hermanos y hermanas? 
 
Cuando hago mías voces que antes no lo eran, cuando miro con simpatía a los que encuentro en el camino, mi corazón se va pareciendo al tuyo, Señor.

No hay comentarios: