ATARDECER

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Remar mar adentro

8/4/16

La fiesta del compartir




"Jesús tomó los panes, 
dijo la acción de gracias 
y los repartió" 
(Jn 6,11) 


Jesús rompe el pesimismo de los discípulos y pone en marcha la fiesta del compartir. 
Un humilde gesto hace llegar el amor del Padre a todos; comienza la fiesta del Espíritu. 
Continúa hoy el gesto de Jesús: comparte tu vida con los demás. 
Verás cómo aparece el milagro y se asoma Dios. 
Haz la prueba.        


Te doy gracias y descubro que todo es gracia.

Te doy gracias y descubro   que todo es para todos.


La Eucaristía es siempre un signo pascual, no sólo por el momento en que fue instituida. 
Sino porque hace presente entre nosotros la actitud de Jesús de entregarse totalmente para que todos podamos participar de su vida. 
La Eucaristía nos enseña a compartir su preocupación por los demás: los que pasan hambre, emigrantes o refugiados, todos los que sufren.

No tiene que asustarnos el tamaño de los problemas, sino el no querer poner lo que somos y tenemos a servicio de lo que Él quiere hacer.

- Ayúdanos, Señor, a saber abrir los ojos para ver las necesidades de los demás. 
Y a abrirles el corazón y darles generosamente la mano.


“Pasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, en una ascesis que significa aprender a dar, y no simplemente renunciar. 
Es un modo de amar, de pasar poco a poco de lo que yo quiero a lo que necesita el mundo de Dios. 
Es liberación del miedo, de la avidez, de la dependencia”  
(LS 9).  


No hay que decir más. 
El Papa Francisco nos marca caminos pascuales para el cuidado de la tierra.


Ser cristiano es “comer del pan de Jesús”.
Ser cristiano es “hacernos pan de Jesús”.
Ser cristiano es “dar de comer al hambriento”.
Jesús no nos pedirá cuentas de cuán grandes eran nuestros graneros, ni de cómo había sido la cosecha, sino “si hemos dado de comer al hambriento”.
 


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