No nos dejes


"Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu 
para ser tentado por el diablo."
 (Mt 4,1-11).

Experimentar que la vida se construye a base de tomar decisiones nos recuerda diariamente que somos libres. Experimentamos la tentación porque sentimos que no estamos programados ni determinados. Por eso a Jesús, el ejercicio libre de confiar agradecido en el amor diario de su Padre, le hizo desechar toda otra oferta o posibilidad de realización. La tentación tiene un componente de idealización y de huida de lo real. Nos promete atajos, no nos ofrece caminos. Gracias Jesús por enseñarnos a abrazar agradecidos lo real que nos regalas. No perseguir espejismos inexistentes que defraudan.


El tentador sugiere usar a Dios en provecho propio, con interés egoísta. A veces caemos en esta tentación que pervierte de raíz nuestra vida. Jesús rechaza esta tentación: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. No será un Mesías egoísta

Cristo tiene en cuenta al enemigo, conoce su plan, se prepara para la lucha con la oración y el sacrificio, cimienta su vida en la voluntad de Dios... Así es como se explica su victoria.

Habrá tentaciones y desvíos... pero no estamos solos. Confía en el Padre, fortalece tu corazón y permanece firme en el bien. La gracia sostiene tu camino.

No nos dejes caer en la tentación, rezamos cada día,
y te lo pedimos con un corazón sincero.
No nos dejes caer en la tentación,
en esa tentación que viene camuflada,
pero también en la tentación se presenta de frente,
y que hace reclamos para que ser atendida.
La tentación en la que tantas veces caigo.
Úneme a ti, Señor, para resistir en la tentación.

 

 


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