«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
El Evangelio de hoy incide en la gran diferencia que hay entre vivir de la letra de la Ley, o vivir desde el Espíritu de la Ley. San Pablo dirá: «La letra mata, más el Espíritu vivifica» (2 Cor 3,6). Significa que seguir ciegamente las reglas y mandamientos escritos ("la letra") sin el poder transformador del Espíritu Santo te condena, porque la ley expone el pecado; mientras que la vida en el Espíritu te da vida y te capacita para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, no por obligación, sino por amor y transformación interna.
«Levántate y ponte ahí en medio» Un hombre con la mano paralizada. Dependiente y olvidado. Jesús lo levanta y lo pone en el centro. Y Jesús puso en medio al que estaba marginado, puso delante al que estaba detrás, ensalzó al que estaba segregado. La persona y sus necesidades son lo importante. No puede permanecer impasible ni dejarse atrapar por leyes que oprimen. Jesús mira con ira esto y la dureza del corazón. Si sigues con Jesús descubrirás que decir estas cosas conlleva un precio. Merece la pena que todo ser humano camine con dignidad.
«¿Qué está permitido en sábado?» Mucha cerrazón de cabeza hay que tener para que no nos demos cuenta que es más importante salvar a una persona que aplicar aquello que la aleja de Dios, debemos retomar la costumbre de dedicar tiempo a escuchar al que camina a nuestro lado.
Cuando el corazón se vuelve inhumano, no sabe responder a la pregunta: ¿Qué está permitido en sábado? ¿Salvar la vida a un hombre o dejarlo morir? Los prejuicios, la mala voluntad, el deseo de eliminar a Jesús impiden a los fariseos dar respuesta a una cuestión de humanidad.
Jesús pone en práctica la misericordia y el amor, enseñándonos que la verdadera observancia de la ley de Dios está en la compasión y la ayuda al prójimo. Se nos llama a ser como Jesús, a extender la mano a aquellos en necesidad.
Creer en Dios debe empujarte a seguir creciendo, en libertad y responsabilidad, ayudando a otros a levantarse y a caminar con madurez. ¿Hacia dónde van dirigidos tus esfuerzos? ¿A quién puedes levantar?

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