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La situación de los ancianos en la sociedad actual.





“Queridos hermanos y hermanas. La catequesis de hoy está dedicada a la situación de los ancianos en la sociedad actual.

Gracias a los avances de la medicina, la vida del hombre se ha prolongado, pero nuestras sociedades, a menudo basadas en el criterio de la eficacia, no se ha ensanchado el corazón a esta realidad”.

La cultura del descarte  considera a los mayores un lastre, un peso, pues no sólo no producen, sino que además constituyen una carga y, aunque no se diga abiertamente, a los ancianos se los desecha. Y muchas personas mayores viven con angustia esta situación de desvalimiento y abandono. Una sociedad sin proximidad, donde la gratuidad y el afecto sin contrapartidas van desapareciendo, es una sociedad perversa.

Fiel a la Palabra de Dios “la tradición de la Iglesia siempre ha valorado a los ancianos y ha dedicado un cuidado especial a esa etapa final de la vida. Por eso mismo, no puede tolerar una mentalidad distante, indiferente y, menos aún, de desprecio a los mayores, y pretende despertar el sentido colectivo de gratitud y acogida, para que los ancianos lleguen a ser parte viva de la sociedad”.

Los jóvenes de hoy serán los ancianos de mañana. “También ellos lucharon por una vida digna, recorriendo nuestras mismas calles y viviendo en nuestras casas. Tengamos bien presente que donde los ancianos no son respetados, los jóvenes no tienen futuro”.

… Queridos hermanos “recordemos hoy a los ancianos especialmente necesitados, que viven solos, enfermos, dependientes de los demás. Que puedan sentir la ternura del Padre a través de la amabilidad y delicadeza de todos”.

… “Queridos jóvenes, el camino cuaresmal que estamos recorriendo sea auténtica ocasión para que podáis alcanzar la madurez de la fe en Cristo”, ha indicado.

… “Queridos enfermos, participando con amor al mismo sufrimiento del Hijo de Dios encarnado, podáis compartir desde ahora la alegría de la resurrección”.

 Y por último, a los recién casados os deseo  que encontréis  “en la alianza que, a precio de sangre, Cristo ha estrechado con su Iglesia, la base de vuestro pacto conyugal”.

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Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015