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Que ante todo la Iglesia sea madre, como María




Dios vuelve nuevas todas las cosas

El Papa en la última homilía de este año en Santa Marta, advierte sobre algunas esterilidades en la Iglesia.

La Iglesia tiene que ser Madre, no empresaria


Dos mujeres estériles se vuelven fecundas.  Las lecturas del día  narran los nacimientos milagrosos de Sansón y de Juan Bautista. En el Pueblo de Israel era “casi una maldición no tener hijos” y en la Biblia encontramos muchas mujeres estériles y allí “el Señor hace el milagro”.

La Iglesia “nos hace ver este símbolo de esterilidad precisamente antes del nacimiento de Jesús, también de una mujer incapaz de tener un hijo por su decisión de permanecer virgen”. Esto  es “el signo de la humanidad incapaz de dar un paso más”. Por tanto la Iglesia “quiere hacernos reflexionar sobre la humanidad estéril”.

“De la esterilidad, el Señor es capaz de comenzar una nueva descendencia, una nueva vida. Este es el mensaje de hoy. Cuando la humanidad está agotada, no puede seguir más, viene la gracia y viene el Hijo y viene la Salvación. Y esa Creación agotada deja sitio a la Nueva Creación…”

“Esta ‘segunda’ Creación cuando la Tierra está agotada es el mensaje de hoy”. Nosotros esperamos a Aquel que es “capaz de recrear todas las cosas, de hacer nuevas las cosas. Esperamos la novedad de Dios”. Esto es Navidad: “La novedad de Dios que hace nuevas, de un modo más maravilloso que la Creación, todas las cosas”.

Tanto que sea la mujer de Manoaj, madre de Sansón, como Isabel tendrán hijos gracias a la acción del Espíritu del Señor. ¿Cuál es por tanto el mensaje de estas lecturas? “Abrámonos al Espíritu de Dios – es la respuesta – Nosotros solos no podemos. Es él el que puede hacerlo”.



“También esto me hace pensar, en nuestra madre Iglesia; también en muchas esterilidades que tiene nuestra madre Iglesia: cuando, por el peso de la esperanza en los Mandamientos, ese pelagianismo que todos llevamos en los huesos, se vuelve estéril. Se cree capaz de parir… no, ¡no puede! La Iglesia es madre, y se vuelve madre sólo cuando se abre a la novedad de Dios, a la fuerza del Espíritu. Cuando se dice a sí misma: ‘Yo hago todo, pero, he acabado, ya no puedo más’, viene el Espíritu”.

Una constatación esta, que ha suscitado una reflexión sobre la esterilidad de la Iglesia y la apertura a la fecundidad en la fe:

“También hoy es un día para rezar por nuestra madre la Iglesia, por tantas esterilidades en el pueblo de Dios. Esterilidad de egoísmos, de poder… cuando la Iglesia cree poder todo, adueñarse de las conciencias de la gente, ir por el camino de los fariseos, de los saduceos, por el camino de la hipocresía, eh, la Iglesia es estéril. Rezad. Que esta Navidad haga también a nuestra Iglesia abierta al don de Dios, que se deje sorprender por el Espíritu Santo y sea una Iglesia que tenga hijos, una Iglesia madre. Madre. Muchas veces pienso que la Iglesia en algunos sitios, más que una madre es una empresaria”.

“Mirando esta historia de esterilidad del pueblo de Dios y tantas historias en la Historia de la Iglesia que han hecho a la Iglesia estéril  pedimos al Señor, hoy, mirando al Belén”, la gracia “de la fecundidad de la Iglesia. Que ante todo la Iglesia sea madre, como María”.

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