“Dios no sólo toma la apariencia de hombre, sino que se hace hombre y se
convierte realmente en uno de nosotros, se convierte realmente en Dios
con nosotros; no se limita a mirarnos con benignidad desde el trono de
su gloria, sino que se sumerge personalmente en la historia humana,
haciéndose carne, es decir, realidad frágil, condicionada por el tiempo y
el espacio.”
(Benedicto XVI)
(Benedicto XVI)
Comentarios
Publicar un comentario