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Comienza la cuaresma. Tiempo para escuchar, ayunar mejor y convertir el corazón. Hoy comienza un tiempo nuevo de salvación para ti. El Señor llama a tu puerta y te invita a recorrer el camino de la Pascua con Él. Estás invitado a escuchar la Palabra, los acontecimientos y lo que pasa en tu interior.
¿Cuál es tu plan para esta cuaresma, para este tiempo de conversión?
El tiempo de cuaresma no es para presumir de hacer más caridad, rezar y hacer ayunos que se nos note en la mirada baja. La cuaresma es una invitación a encontrarnos con él de forma radical con la Palabra y en los hermanos.
Las apariencias suelen ocultar la verdadera realidad que se esconde detrás. Las cosas no se hacen para ser vistos por los hombres, y Dios lo ve incluso en el lugar más secreto. Si nuestra conversión es sincera el ayuno, la oración y la limosna serán vistas y recompensadas por Él.
Nuestra vida se confronta con Dios. En la limosna que repartimos a los demás si estamos atentos a sus necesidades. En el ayuno que practicamos cuando nos abstenemos de lo que nos aleja de lo esencial. En la oración que vivimos cuando dejamos a Dios ser en nosotros.
"Tu Padre te ve en lo secreto" Limosna, ayuno y oración: 3 medios que te ayudarán a vivir la Cuaresma. Da de lo que eres (no de lo que sobra), ayuna de lo que te gusta e intensifica tus momentos de oración. No busques mínimos, aspira a lo alto.
Jesús nos enseña a orar en lo secreto, en lo más íntimo de nuestro ser, para que nuestra comunicación con Dios sea auténtica y profunda. Este llamado a la oración personal y discreta es crucial para nuestro crecimiento espiritual.
Tres ejercicios para llegar a una meta. Tres propuestas que nos ayudan a la conversión, para poder conseguir una respuesta que transforme nuestra vida. Tres acciones personales, constantes que nos acercan a un encuentro con Él. La oración, el ayuno y la limosna.
Cuarenta días de 'gimnasio' para que nuestro corazón
pueda reconocer al Señor. Los ejercicios nos abren a ese reconocimiento de Él
como Señor de nuestra historia.
Estamos tentados, solicitados por el exterior.
Todo nos llama, nos invita a vivir a la intemperie
donde no hay calor de hogar ni palabras sinceras.
Ven, Señor a habitar en nuestra casa y ayúdanos a vivir reconciliados,
en paz y en cercanía contigo y con los hermanos.
Reconcilianos contigo cada día de la cuaresma, Señor,
haznos instrumentos de tu reconciliación,
haznos evangelio y buena noticia tuya.
Cada día, especialmente durante esta cuaresma que hoy comenzamos.

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