En lo secreto



 

«Tu 


«Tu Padre, que ve en lo escondido, 
te recompensará» 
(Mt 6,1-6;16-18).

Comienza la cuaresma. Tiempo para escuchar, ayunar mejor y convertir el corazón. Hoy comienza un tiempo nuevo de salvación para ti. El Señor llama a tu puerta y te invita a recorrer el camino de la Pascua con Él. Estás invitado a escuchar la Palabra, los acontecimientos y lo que pasa en tu interior.

¿Cuál es tu plan para esta cuaresma, para este tiempo de conversión?


El tiempo de cuaresma no es para presumir de hacer más caridad, rezar y hacer ayunos que se nos note en la mirada baja. La cuaresma es una invitación a encontrarnos con él de forma radical con la Palabra y en los hermanos.

Las apariencias suelen ocultar la verdadera realidad que se esconde detrás. Las cosas no se hacen para ser vistos por los hombres, y Dios lo ve incluso en el lugar más secreto. Si nuestra conversión es sincera el ayuno, la oración y la limosna serán vistas y recompensadas por Él.

Nuestra vida se confronta con Dios. En la limosna que repartimos a los demás si estamos atentos a sus necesidades. En el ayuno que practicamos cuando nos abstenemos de lo que nos aleja de lo esencial. En la oración que vivimos cuando dejamos a Dios ser en nosotros.


"Tu Padre te ve en lo secreto" Limosna, ayuno y oración: 3 medios que te ayudarán a vivir la Cuaresma. Da de lo que eres (no de lo que sobra), ayuna de lo que te gusta e intensifica tus momentos de oración. No busques mínimos, aspira a lo alto.

Jesús nos enseña a orar en lo secreto, en lo más íntimo de nuestro ser, para que nuestra comunicación con Dios sea auténtica y profunda. Este llamado a la oración personal y discreta es crucial para nuestro crecimiento espiritual.


Tres ejercicios para llegar a una meta. Tres propuestas que nos ayudan a la conversión, para poder conseguir una respuesta que transforme nuestra vida. Tres acciones personales, constantes que nos acercan a un encuentro con Él. La oración, el ayuno y la limosna.

Cuarenta días de 'gimnasio' para que nuestro corazón pueda reconocer al Señor. Los ejercicios nos abren a ese reconocimiento de Él como Señor de nuestra historia.


"Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha." Comenzamos hoy la Cuaresma: tiempo de conversión y cambio. Frente a la sobreexposición en RRSS, la publicitación de todo lo que vivimos se nos invita a vivir en la discreción, en la sencillez. Frente a tiempos de polarización y de confrontación se nos invita al ayuno de insultos, de descalificaciones, de críticas. Se nos invita a bendecir, a valorarnos, a decirnos agradecidos todo el bien que somos capaces de compartir.

  
Señor, Jesús, haznos entrar en nuestro interior.
Estamos tentados, solicitados por el exterior.
Todo nos llama, nos invita a vivir a la intemperie
donde no hay calor de hogar ni palabras sinceras.
Ven, Señor a habitar en nuestra casa y ayúdanos a vivir reconciliados,
en paz y en cercanía contigo y con los hermanos.
Reconcilianos contigo cada día de la cuaresma, Señor,
haznos instrumentos de tu reconciliación,
haznos evangelio y buena noticia tuya.
Cada día, especialmente durante esta cuaresma que hoy comenzamos.
 

 

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