El nuevo año se abre con una página evangélica que trae a la vez paz y algarabía, silencio y Palabra. El misterio se cumple a medio camino entre el trasiego de los pastores y el sosiego de la Virgen. Con María comenzamos el Año Nuevo. Ella nos enseña a mirar a Dios, a acoger su voluntad y a amar como Él ama. Con Fe que se hace ternura, amor que se vuelve servicio y compromiso con los más humildes. Madre que nos lleva a amar a todos, especialmente a los más pequeños.
Ponemos en las manos de María el año que estrenamos. Que todo en 2026 sea vivido de su mano, acompañados, aprendiendo a conservar todo lo que ocurre en el corazón. Las cosas son como ocurren, pero hay una tarea de interpretarlas, de entenderlas, de guardarlas en la memoria, que nos hacen recordarlas como barro asqueroso, o como tesoro valiosísimo. María elige vivir proclamando las grandezas del Señor. Tú: ¿Qué eliges? ¿Dolor, victimismo, Gloria, Magníficat? ¿Plenitud o escasez? ¿Reconciliación o división?
"María conservaba todas estas cosas en su corazón" Es la actitud propia de la Madre de Dios. Ella conservaba cada experiencia vivida, cada detalle de lo acontecido. Y lo recuerda, es decir, lo pasa una y otra vez por el corazón. Y allí, en el corazón lo medita, lo contempla, exprime lo vivido y atesora en lo íntimo de su alma.
María es modelo de escucha, acogida y meditación. En ella nos podemos mirar cuando nos asalten los sinsentidos, los absurdos, incertidumbres y desasosiegos. Poner en ella la mirada para descubrir que los planes de Dios no son nuestros
Una mujer humilde, fiel a su respuesta, en silencio al lado de Jesús, el Salvador, pequeña, única, al que cuida, al que admira, del que espera, al que alimenta. María es Madre de un Hijo, que es Dios, reconoce humildemente su pequeñez y en silencio guarda todo en el corazón.
Todo lo que está viviendo es de Dios, la promesa, el embarazo, la familia, el amor de José, el Niño que nace... todo es de Dios, y todo lo guarda en su corazón.
Que en el nuevo año aprendamos como nuestra Madre a no dejar de lado aquello que no llegamos a comprender, lo guardemos en el corazón para que llegado el momento lo podamos ver con claridad y para mostrar a quién más lo necesita.
Te damos gracias, Señor, porque nos das otra oportunidad, haz que no te perdamos en ninguno
Te damos gracias, Señor, porque nos haces instrumentos de tu paz, que no olvidemos pedir tu ayuda cuando asome el pesimismo.
Te damos gracias, Señor, porque Tú eres el Dueño del tiempo, que seamos relojes empujados y alentados por tu mano
Te bendecimos, Señor, porque conoces nuestra vida pasada, y te bendecimos, Señor, porque guiarás la futura.
Te bendecimos, Señor, porque Tú elaboras, construyes y levantas, que en estos próximos meses lo hagas realidad
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