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¡María, la primera creyente!



“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”
(Lc 1,38).  

La primera motivación para que María evangelice es el amor de Jesús que ha recibido.
¿Estoy convencido de que la misión se encuentra hacia dentro?
De la oración interior nace la oferta total:
“Aquí estoy, envíame” (Is 6,8).  

“Estrella de la nueva evangelización, que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz” (EG 288).



María representa a toda la humanidad agraciada por Dios con el nacimiento de Jesús.
Pero sólo la «llena de gracia» es capaz de acoger un mensaje tan extraordinario y de disponerse a cooperar en su realización.
La preparación para Navidad es llamada a perder el miedo, a dejarnos colmar por la presencia del Espíritu Santo y a adquirir la disponibilidad de María para que Cristo se haga más presente en el mundo.

• Señor, que toda la Iglesia, como María, tenga la capacidad de ponerse al servicio de tu proyecto en favor de la humanidad.

Oye, Señor…

Que nosotros queremos ser como María,
pero aunque pretendemos darte un sí,
a veces el miedo nos frena,
en otras ocasiones estamos inseguros,
también nos dejamos llevar por todos
y nos escapamos de tu camino.

Pero queremos decirte un sí rotundo,
a tu forma de tratar a la gente,
a tu sensibilidad para todos,
a tu sencillez más total,
a tu manera de servir,
a intentar ser los últimos,
a cuidar a los más frágiles,
a levantar a los caídos,
a liberar a los angustiados,
a poner alegría en los desanimados,
a ilusionar a los deprimidos,
a curar a nuestros enfermos,
a jugar como los niños
y a cuidar la amistad contigo.

Señor, de verdad que sí,
que queremos ser de los tuyos,
que intentamos vivir a tu manera,
pero se nos olvida enseguida.
Llévanos fuerte de tu mano
y no nos dejes escapar.

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