ATARDECER

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Remar mar adentro

19/12/16

Enviados en misión de Dios.




“Irá delante del Señor”
(Lc 1,17).  

Las  lecturas son anuncios de nacimiento.
Y especialmente de la vocación que recibirá el que va a nacer. Buenas nuevas de parte de Dios para quienes las reciben.
En el anuncio a Zacarías, además, se destaca la alegría, la presencia del Espíritu Santo en el anunciado Juan y su misión de preparar al pueblo.
Quien recibe la noticia tiene que aceptarla y creer en ella; si no es así, no será capaz de comunicarla a los demás.

- Señor, que aprendamos a escuchar y acoger tu palabra como una buena noticia que llena el corazón de alegría y llama a una misión.

Jesús nos espera en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos.
¿Descubro mi vocación misionera en la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús?  
Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo” (EG 49).

Señor: Tú fuiste concebido en el silencio de una virginidad generosa. Tú naciste en el silencio de la noche. Regálame el silencio de la virginidad de mi corazón para que te reconozca en esta navidad.
Regálame el silencio donde cada día pueda escucharte y comience a renacer.
Regálame el silencio, para que en el silencio de Nochebuena, mis ojos puedan reconocerte.                       

La Navidad:
Un nacimiento en la oscuridad de la noche.
Un nacimiento en la oscuridad de la razón Un nacimiento que se convierte él mismo en luz.
Un nacimiento que comienza por fiarnos de la Palabra.
Un nacimiento que comienza no por la razón sino por la fe.
Un nacimiento que comienza por una virgen.
Un nacimiento que se anuncia en la fecundidad de unos ancianos. Todo comienza por la fe.
Todo comienza por fiarse de la palabra.
Todo comienza por hacerse disponible aunque no entendamos.
Oye, Señor…
Dame confianza en ti,
sabes que tengo miedos,
que no sé abandonarme,
y necesito el control de todo.
Sé que Tú eres la roca que me salva,
que me tienes siempre abrazado
y que me llevas de tu mano,
pero no me lo termino de creer.
Soy como un niño con miedo a caer,
y aunque me llenas de tu esperanza,
no termino de dejarte invadirme del todo
y vivo contigo y sin ti constantemente.
Toma Tú la iniciativa, Señor.
No dejes que mis dudas guíen mi vida.
Sé Tú el que me guíe y llévame
hacia las fuentes tranquilas de tu Amor.
Dame la fe de María,
la confianza de José,
el amor de Zacarías
y la fecundidad de Isabel.
Hazme como Tú quieras, Señor.


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