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Que María, que permaneció firme en la hora de la prueba de su Hijo amado, haga sentir su presencia maternal a los que sufren la cruz de la enfermedad, la incomprensión, la guerra, la miseria, el desamor; para que sean consolados y encuentren ayuda en su prójimo.
D. Juan Luis:
ResponderEliminarTe felicito por las buenas entradas de tu blog.
Un cordial saludo desde Sevilla,
José Miguel