ATARDECER

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Remar mar adentro

7/6/12

La Iglesia, mi Madre.

 
"¡Alabada sea esta gran Madre!
Madre ardiente, ella pone en el corazón de sus mejores hijos un celo siempre activo y los envía por todas partes como mensajeros de Jesucristo.
Madre prudente, ella nos evita los excesos sectarios, los entusiasmos engañosos que dan lugar a perniciosos virajes; ella nos enseña a amar todo lo que es bueno, todo lo que es verdadero, todo lo que es justo, a no rechazar nada que no haya sido contrastado.
Madre dolorosa, que lleva el corazón traspasado por la espada, ella revive en el tiempo la Pasión de su Esposo.
Madre fuerte, ella nos exhorta a combatir y dar testimonio por Cristo; más aún, no teme hacernos pasar por la muerte –después de esta primera muerte que es el bautismo– para engendrarnos a una vida más alta.
¡Bendita sea por tantos beneficios! ¡Bendita sea por encima de todas estas muertes que ella nos procura, de estas muertes de las que el hombres es incapaz, y sin las cuales estaría condenado a permanecer siempre siendo el mismo, dando vueltas en el círculo miserable de su caducidad
"
Henri de Lubac  Meditación sobre la Iglesia.

2 comentarios:

Miriam dijo...

Gracias a Dios por darnos a esta Madre que nos quiere y nos custodia

Marian dijo...

Con santa Teresa digo; gracias a Dios
por ser hija de la Iglesia.
Dios le bendiga.