Nos quejamos del postureo en las redes que engaña lo que es la vida de las personas, nosotros no podemos permitir que nuestra fe sea un puro aparentar para que nos vean piadosos y obedientes.
El fariseísmo vive de la apariencia. Se preocupa de ritos externos. De limpiezas superficiales. De tradiciones que no hacen crecer. De cultos vacíos porque enseñan preceptos humanos. Jesús marca diferencia. Poner a la persona en el centro. Lo demás aleja de Dios.
Las palabras de Jesús nos revelan la mayor perversión religiosa: anular el mandamiento de Dios por mantener tradiciones humanas; al fin y al cabo, suplantar la voluntad de Dios por la voluntad humana. Cuando eso ocurre se destierra a Dios y ocupa su lugar la arbitrariedad humana.
Una fe florero, de exposición, de procesiones, de cumplimientos... no mueve la vida. La FE con corazón es la que te transforma, te anima, te fortalece, te lleva a Dios y a los hermanos.
El culto que agrada a Dios es partir el pan con el hambriento, es liberar de las prisiones injustas, es ayudar a que pobres y migrantes se sientan en casa, con igual dignidad y valoración. Pero todavía vivimos el dualismo que separa lo Divino y lo humano. Lo sagrado y lo profano. Lo temporal y lo eterno. Jesús es el que nos ayuda a descubrir que la Gloria de Dios llena la tierra. Que los labios y el corazón están muy cerca y que nuestra boca es capaz de hablar de lo que llena nuestro corazón.




Comentarios
Publicar un comentario